La eficiencia energética dejó de ser un concepto exclusivo de electrodomésticos y vehículos. Hoy también es posible evaluar el desempeño energético de una vivienda mediante una Etiqueta de Eficiencia Energética, una herramienta que permite conocer cuánta energía demandará una vivienda para brindar condiciones adecuadas de confort.

En Argentina, el Programa Nacional de Etiquetado de Viviendas (PRONEV) impulsa un sistema unificado de evaluación para todo el país, con el objetivo de brindar información objetiva a propietarios, compradores e inquilinos, promoviendo construcciones más eficientes y sostenibles.

En septiembre de 2025, Mendoza adhirió al programa, incorporando este instrumento como parte de su estrategia para fomentar la eficiencia energética en el sector residencial.

¿Qué es la Etiqueta de Eficiencia Energética?

La Etiqueta de Eficiencia Energética clasifica las viviendas mediante una escala que va desde la A (máxima eficiencia) hasta la G (menor eficiencia).

La calificación se determina a partir del Índice de Prestaciones Energéticas (IPE), un indicador que expresa el requerimiento teórico anual de energía primaria, por metro cuadrado, necesario para calefacción, refrigeración, agua caliente sanitaria e iluminación, considerando condiciones de uso estandarizadas.

Al utilizar criterios uniformes de evaluación, la etiqueta permite comparar objetivamente el desempeño energético de distintas viviendas, independientemente de los hábitos de consumo de sus ocupantes.

¿Qué aspectos influyen en la calificación?

La eficiencia energética no depende de un único elemento, sino del comportamiento integral de la vivienda.

Entre los principales factores evaluados se encuentran:

  • diseño arquitectónico;
  • orientación respecto al sol;
  • protecciones solares;
  • nivel de aislación térmica de la envolvente;
  • sistema constructivo empleado;
  • calidad y estado de las carpinterías;
  • infiltraciones de aire;
  • sistemas de calefacción y refrigeración;
  • producción de agua caliente sanitaria;
  • sistema de iluminación;
  • incorporación de energías renovables.

Etiquetado de Viviendas: qué es, cómo funciona y por qué será cada vez más importante

En conjunto, estos aspectos determinan la cantidad de energía que la vivienda necesitará para mantener condiciones adecuadas de confort durante todo el año.

¿Qué beneficios ofrece una vivienda con mejor desempeño energético?

Una vivienda energéticamente eficiente no solo reduce el consumo de energía, sino que también mejora la calidad de vida de quienes la habitan.

Entre sus principales beneficios se destacan:

  • menor consumo destinado a calefacción y refrigeración;
  • reducción de los costos de funcionamiento;
  • mayor confort térmico durante invierno y verano;
  • menor impacto ambiental;
  • información objetiva para compradores e inquilinos al momento de comparar viviendas;
  • mayor valorización del inmueble frente a un mercado que incorpora cada vez más criterios de sustentabilidad.

En otras palabras, la etiqueta no solo informa cómo se comporta una vivienda hoy, sino que también permite estimar los costos energéticos asociados a su utilización a lo largo del tiempo.

¿Cómo se obtiene la Etiqueta de Eficiencia Energética?

La evaluación debe ser realizada por un Etiquetador de Viviendas habilitado, quien releva las características constructivas y las instalaciones del inmueble.

Con esa información se utiliza el Aplicativo Informático Nacional de Etiquetado de Viviendas (AEV), que calcula el Índice de Prestaciones Energéticas (IPE) y genera la correspondiente clasificación energética.

Una vez validado el procedimiento por la autoridad competente, la etiqueta se incorpora automáticamente al Registro Nacional de Etiquetas de Viviendas y es entregada al propietario. El sistema también permite actualizar la calificación cuando la vivienda incorpora mejoras que modifican su desempeño energético.

Un cambio de paradigma en la construcción

Uno de los aspectos más interesantes del etiquetado es que no evalúa un material o un sistema constructivo en particular, sino el resultado obtenido.

Esto significa que cualquier vivienda, independientemente de cómo haya sido construida, puede alcanzar una buena calificación siempre que logre un elevado desempeño energético.

En este contexto, adquieren mayor relevancia las soluciones constructivas capaces de mejorar la aislación térmica, reducir filtraciones de aire y minimizar los puentes térmicos, ya que estos factores tienen una influencia directa sobre la eficiencia energética del edificio.

La tendencia es clara: el futuro de la construcción estará cada vez más orientado hacia viviendas que consuman menos energía, ofrezcan mayor confort y generen un menor impacto ambiental.


Fuentes consultadas: